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Historia de UNIMA Andalucía

Guadalupe Tempestini. Medio siglo de pasión titiritera

28 de junio de 2025

Por Francisco J. Cornejo

 

En la mañana del pasado 13 de junio de 2025 falleció la que fue titiritera, directora del Teatro Alameda de Sevilla y gestora de su Feria del Títere: Ana María de Guadalupe Tempestini Gnecchi, en España conocida como Guadalupe Tempestini.

Guadalupe Tempestini con uno de los títeres de El Farolito, Sevilla, 1981. (Foto del archivo familiar)

Guadalupe nació un 12 de diciembre de 1948 en Acebal, Provincia de Santa Fe, Argentina; en las proximidades de la ciudad de Rosario, de la que depende administrativamente. En Rosario se formó como Maestra y Licenciada en Antropología y Ciencias Sociales; pero, sobre todo, allí se convirtió en titiritera formando parte, entre 1971 y 1984, del Teatro de Títeres El Farolito y allí fundó y fue profesora de la Escuela Nacional de Títeres de Rosario, desde 1974 hasta 1980. Todo ello, junto a su pareja y padre de sus hijos, el titiritero también rosarino Alcides Moreno.

La amenaza de la dictadura militar argentina obligó a Guadalupe, Alcides y a sus hijos a exiliarse en España; o, como ellos decían: tuvieron que salir de Argentina “por cuestiones de salud”. Llegaron a Sevilla a lo largo de 1981; primero Alcides, luego Guadalupe y los pequeños. La elección de Sevilla como lugar de destino fue, en un principio, por frías razones de cálculo: Andalucía era por entonces un territorio prácticamente virgen en lo relativo al teatro de títeres. Aunque muy pronto se sintieron acogidos e identificados con la sociedad sevillana. A su manera, Guadalupe terminó sintiéndose como una sevillana más y derramando en la capital andaluza toda su pasión por los títeres a lo largo de cuarenta y cinco fructíferos años.

Cartel de las primeras representaciones del teatro el Farolito en Sevilla, 1981 (Elektra Archivo Digital Artes Escénicas de Andalucía)

En mayo de 1981 hizo su presentación pública el teatro de títeres El Farolito de Alcides y Guadalupe. En la sala Municipal San Hermenegildo, durante seis días consecutivos representaron Los cuentos del león Pascual, para niños, y las Historias de amor y demonio, para adultos. El impacto entre los que asistimos a los espectáculos fue extraordinario; nunca antes habíamos visto en Sevilla tal calidad en el uso del títeres de guante y un respeto tan absoluto a la inteligencia del público, ya fuera infantil o adulto.

El periodista y titiritero sevillano Julio Martínez Velasco recogió así el feliz encuentro entre los sevillanos y la pareja argentina en una de sus crónicas titulada “Bienvenida al teatro de títeres argentino”: “Esta acogida ha movido a Guadalupe y Alcides a fijar su residencia definitiva en Sevilla, decisión que, por lo que supone para la revitalización de este arte en nuestra ciudad, debemos saludar con una cordial bienvenida” (ABC de Sevilla, 1982).

Guadalupe ensayando De cartón piedra, 1984 (Elektra Archivo Digital Artes Escénicas de Andalucía)

En 1982, Guadalupe participó en el X Festival Internacional de la Marioneta de Charleville-Mezieres (Francia) con el espectáculo Juglaría, fruto de la colaboración de las compañías Los Duendes, de Valencia; La Gaviota, de Madrid; y El Farolito, de Sevilla. Un año después realizó una gira con un espectáculo solista de marionetas de hilo denominado De cartón piedra. La gira estuvo organizada por el Marionetteatern, de Estocolmo, y en ella participaron otras compañías de EEUU, Francia y Bélgica; se desarrolló en Suecia, Polonia, Dinamarca, Alemania y Bélgica.

Guadalupe y la UNIMA.

Cuando en 1971 se crea el centro nacional de la UNIMA Argentina, Guadalupe Tempestini estaba entre sus miembros fundadores. En 1980 fue nombrada Delegada Oficial de UNIMA Argentina ante el XIII Congreso Internacional de UNIMA, Washington (EEUU), donde propone, y consigue que se acuerde, que el español sea considerado idioma oficial de la UNIMA Internacional junto al inglés, el francés, el ruso y el alemán. También se sentía muy orgullosa Guadalupe de haber logrado el nombramiento como Secretario General de Jacques Félix, lo que suponía el traslado de la Secretaría de la UNIMA Internacional a Charleville-Mézières (Francia); ya que, hasta entonces, había estado en Varsovia (Polonia) y en otras ciudades de los países entonces llamados del Este, lo que dificultaba enormemente en aquellos años de “guerra fría” el acceso de los miembros de la UNIMA de los países occidentales y americanos a los beneficios ofrecidos por la asociación.

Una vez instalada en Sevilla, Guadalupe fue muy consciente de que para el desarrollo de sus proyectos titiriteros se necesitaba del apoyo activo de los amantes de los títeres en su nueva ciudad de residencia; y así fuimos convocados a una reunión los que por aquel entonces en Sevilla nos dedicábamos o proyectábamos trabajar con muñecos: para hablar de la que sería la I Fiesta Internacional del Títere y, también, de la necesidad de crear en Andalucía una asociación vinculada a la Unión Internacional de la Marioneta, UNIMA. De esta forma, nos reunimos una quincena de asistentes, la mayoría con breve recorrido titiritero; la notable excepción era la del veterano Julio Martínez Velasco. Aquella tarde de diciembre de 1981, una apasionada Guadalupe Tempestini explicó en la reunión, celebrada en el salón alto de la Sala Municipal San Hermenegildo, el carácter de la organización y su importante labor en el ámbito de la formación y defensa de la profesión titiritera. De esta manera nació UNIMA Andalucía, asociación a la que estaría fuertemente vinculada desde sus inicios –como Vocal de Formación en su primera Junta Directiva– hasta su lamentado final.

En 1984 sería elegida como Consejera Internacional de UNIMA en representación del centro nacional de España. Cuando en Madrid (29/01/1985) la Asamblea General de la recién nacida UNIMA Federación España eligió a su primera Junta Directiva –no provisional–, Guadalupe Tempestini ocupó el cargo de Secretaria General; puesto que ejerció hasta 1989, contribuyendo durante esos cuatro años de forma eficaz –junto al catalán Eugenio Navarro, como Presidente– a sentar las bases organizativas de la asociación federal.

Mucho más allá de su labor en las UNIMA andaluza y española, el compromiso de Guadalupe cruzaba fronteras, especialmente sensibilizada por la realidad de la América latina. Fue miembro del Comité Ejecutivo de UNIMA Internacional (1984-1996), durante tres mandatos consecutivos; elegida en los Congresos de Dresde (Alemania) en 1984, Nagoya (Japón) en 1988 y Liubliana (Eslovenia) en 1992. También formó parte de la Comisión Latinoamericana de UNIMA Internacional. Por todo ello fue nombrada sucesivamente como Miembro de Honor de la UNIMA Andalucía, UNIMA Federación España y UNIMA Internacional (2021).

Cartel de la I Fiesta del Títere de Sevilla, 1981 (Elektra 1Archivo Digital Artes Escénicas de Andalucía)

El nombre de Guadalupe Tempestini está para siempre asociado a la Feria Internacional del Títere de Sevilla –Fiesta Internacional del Títere en sus primeras ediciones–; desde la primera edición, en diciembre de 1981, Guadalupe coordinó y programó durante treinta y cinco años el festival de títeres sevillano. En el mismo se ha podido disfrutar y aprender con la selección de las más importantes compañías internacionales y nacionales de teatro de títeres de las últimas décadas. Pero junto a ellas, Guadalupe siempre mantuvo la presencia de las compañías andaluzas, a las que con su apoyo quiso acompañar en su desarrollo. Desde su primera edición, festival y UNIMA Andalucía fueron de la mano; y así se recoge en el primero de sus carteles. Desde entonces, UNIMA y festival han colaborado –y lo siguen haciendo– para el fortalecimiento de las artes del títere.

Porque las Ferias organizadas por Guadalupe no solo mostraban espectáculos, también contribuían a la formación profesional de los titiriteros nacionales y latinoamericanos becados por el propio festival; los cursos, talleres y seminarios para titiriteros que iban de su mano –en los que siempre colaboró organizativamente la UNIMA Andalucía– contaron con la presencia de maestros de la talla de Michael Meschke, Joao Paulo Cardoso, Salvattore Gatto, Roman Paska, Yang Feng, Manuel Román, Joan Baixas, Margareta Niculescu, Philippe Genty, Greta Bruggeman, Sylvie Osman, Claudio Hochman, Massimo Schuster, Peter Schumann, Fabrizio Montecchi, Alain Lecucq o Inés Pasic.

Guadalupe fue Directora del Teatro Alameda desde 1990 hasta 2015, cuando se jubiló. Este espacio escénico del Ayuntamiento de Sevilla se especializó en la programación de actividades escénicas destinadas a la juventud y la infancia. Fue en ese marco en el que participó en la creación (1991) y desarrollo del ciclo El Teatro y la Escuela, pionero en Andalucía en la necesaria vinculación entre la educación y el teatro.

Tanto la Feria Internacional del Títere, como el ciclo el Teatro y la Escuela, continúan en la actualidad dando testimonio del buen hacer y la profesionalidad de la que fue su creadora.

UNIMA Andalucía y –en general– el mundo de los títeres tiene muchas razones para recordar, reconocer y agradecer a Guadalupe Tempestini su vida apasionada y entregada; su labor, constante y siempre guiada por una ética innegociable; su generosidad y su altruismo sin límite. Los muchos que a lo largo de tantos años de amor compartido por las artes del títere nos fuimos considerando tus amigos, hoy sentimos un profundo vacío por tu inesperada ausencia.

Gracias, Guadalupe.

 

El feliz nacimiento de la UNIMA Andalucía un 18 de diciembre de 1981.

8 de enero de 2024

por Francisco J. Cornejo

Comenzaba el año 1981 para los andaluces entre las esperanzas generadas por una transición política y social en construcción (Constitución, 1978; ayuntamientos democráticos, 1979; referéndum autonómico, 1980) y el susto del golpe de estado del 23 de febrero. La cultura reverdecía y quería ser popular, como nunca lo pudo ser bajo el franquismo. También el teatro de títeres.

Las jóvenes generaciones conocían los títeres, sobre todo, a través de la televisión y, acaso, los más cultos, a través de los textos literarios de García Lorca o de Valle-Inclán. Los que por aquellos años nos sentíamos atraídos por la práctica de este género teatral, nos acercábamos a los títeres con la sensación del arqueólogo ante un descubrimiento extraordinario o la del neófito converso a una nueva religión. La inexistencia de referentes inmediatos nos provocaba una sensación de soledad y de aislamiento tan grande como la necesidad de conocimiento y, sobre todo, de compartir con otras almas gemelas los afanes y anhelos de nuestra incipiente vocación titiritera.

Sin embargo, vista con la mirada serena que otorga el paso de los años, la situación no era tanto la de un erial como la de un jardín abandonado durante décadas habitado por unas pocas plantas supervivientes y, sobre todo, un terreno en el que comenzaban a aparecer por todas partes nuevos brotes fruto del riego que traía la incipiente democracia.

Resistió lo que pudo La Tía Norica de Cádiz. El empresario Joaquín Rivas la mantuvo activa hasta 1965; tras una breve resurrección en 1976, la Tía Norica se convirtió en pieza de museo. En 1981, dormía en los almacenes del Museo de Cádiz. Desde Málaga, la Compañía Miguel Pino supo mantener vivo a “Peneque el valiente”, desde su creación en 1959 hasta nuestros días. En Granada, los títeres de la OJE, la organización juvenil de la dictadura, estuvieron presentes en los años 60 y primeros 70; también en esa misma década anduvo por allá “Chacolí”, del titiritero Talío. En Sevilla fue el titiritero —y periodista— Julio Martínez Velasco quien con su compañía familiar la Pipirijaina del Titirimundi mantuvo desde 1958 encendida la llama de los títeres…

Desde el histórico año de 1975 hasta 1981 fueron apareciendo muchas nuevas compañías de títeres en Andalucía. En Cádiz, la compañía Abedul (1975) y en Jerez de la Frontera, La Gotera de la Azotea (1981). En Granada, la Asociación Totolín, de la Escuela de Artes y Oficios, creada en 1978 por José Salazar, director de la Escuela, y Pedro San Ginés, director del grupo; entre sus miembros estaban unos jovencísimos Enrique Lanz y Fabiola Garrido que en 1981 decidirían formar su propia compañía: Etcétera. También el grupo El Saltimbanqui, luego Luna de papel (1982), con Alejandro Corral. Además, se instalaron en Granada dos compañías familiares llegadas de Argentina, Cesar Linari (1978) y Los muñecos de Irene (1979). Y en Motril, la compañía de teatro de calle Involantes (1980). En Málaga, la Compañía de Manuel Chaves (1976) y La Bolera Multicolor (1980). En Almería, el grupo Axioma montaba en 1978 su primer espectáculo de títeres. En Córdoba nace Carátula (1980), de Rafael Gómez Díaz; pero también se enseñaba el arte de los títeres en la Escuela de Arte Dramático, desde la asignatura optativa “Construcción y manipulación de títeres”, impartida durante muchos años por la profesora María Plaza. En Huelva surge Espiral (1980), dirigida por José Cumplido Macías. De Jaén no he encontrado noticias de aquellos años.

Farolito llega a Sevilla, mayo de 1981. Crítica de Julio Martínez Velasco en ABC de Sevilla, 22/05/1981

Finalmente, en Sevilla, la maestra Alicia Baum con su Kasper Theater (1971) usaba los títeres con fines didácticos y psicopedagógicos; a la vez que surgían grupos de amantes de los títeres que se aventuraban a crear espectáculos. Así, Prometeo (1976); Pimpinela (1978); Cascabel y Zacapunta (1979); Teatro Circo La Plaza (1980) o Búcaro (1981). Algunas compañías de teatro, entonces llamado independiente, se aproximaron al mundo de las figuras animadas en alguno de sus espectáculos, caso de Tinaja 7 (1973). También la compañía profesional El Globo (1980).

Pasacalles de UNIMA-Andalucía, I Fiesta del Títere, Sevilla. Foto: Mª José González de la Lastra

El pasacalles de UNIMA-Andalucía, anunciando la I Fiesta del Títere de Sevilla, sale de la Sala de San Hermenegildo. Diciembre de 1981. Foto: Mª José González de la Lastra

Este era el panorama del títere en Andalucía cuando, en mayo de 1981 llegó a Sevilla una compañía de títeres argentina llamada El Farolito. El anuncio de su espectáculo para adultos Historias de amor y demonio en la Sala San Hermenegildo supuso un aldabonazo para los sevillanos amantes de los títeres. Allí acudimos todos los que nos enteramos de esta tan poco habitual oportunidad para conocer en directo aquello que nos venían a ofrecer la pareja constituida por Alcides Moreno y Guadalupe Tempestini. Sin saberlo nadie en aquellos momentos, se estaban comenzando a poner los cimientos de una parte importante del futuro de los títeres andaluces.

Desde mayo a diciembre ocurrieron cosas. Primero, Alcides y Guadalupe decidieron quedarse a vivir en Sevilla; y a partir de aquí, comenzaron a proyectar un ambicioso festival de títeres, de carácter internacional, pero con espacio para las compañías andaluzas. Para ello consiguieron el patrocinio inicial de la Diputación Provincial de Sevilla y el apoyo de la Sala Municipal San Hermenegildo; pero, conscientes de que tamaña empresa necesitaba del apoyo activo de los amantes de los títeres de la ciudad, nos convocaron a una reunión para hablar de la que sería la I Fiesta Internacional del Títere y, también, de la necesidad de crear en Andalucía una asociación vinculada a la Unión Internacional de la Marioneta, UNIMA. Así eran las cosas entonces: una pareja argentina conocedora de casi todos los grupos sevillanos ejerció de convocante de una reunión en la que la mayoría éramos unos desconocidos para los demás.

Primeros Estatutos de UNIMA-Andalucía

Primeros Estatutos de UNIMA-Andalucía. Aprobados el 20 de enero de 1983.

Guadalupe Tempestini, también cofundadora de UNIMA Argentina (1971) y delegada de la misma ante el XIII Congreso de UNIMA Internacional (Washington, 1980), explicó en la reunión, celebrada en la propia Sala San Hermenegildo, el carácter de la organización y su importante labor en el ámbito de la formación y defensa de la profesión titiritera.

Al poco tiempo, el día 18 de diciembre de 1981, se celebró la Asamblea Constituyente de la que sería desde entonces UNIMA-Andalucía. Allí se nombró a una Junta Directiva a la que se encargó la realización de los trámites necesarios para la legalización de la nueva asociación, así como tomar contacto con UNIMA Internacional para establecer los vínculos correspondientes. Fueron nombrados José Luis Yuste Morales, como Presidente; Rafael Díaz Escudero, como Secretario; Ángel Cabañas García, como Tesorero; Justo Emilio González Mormeneo, como Responsable de Relaciones Públicas y Guadalupe Tempestini, como Responsable de Formación Profesional.

La primera actividad de la recién nacida UNIMA-Andalucía fue la realización de un pasacalles por el centro de Sevilla anunciando la celebración de la I Fiesta del Títere que estaba a punto de nacer. Por cierto que su inauguración se realizó el apropiado día del 25 de diciembre de 1981.

El listado de socios de 1982 incluía a 33 personas de nueve compañías, todas sevillanas. Dos años después, eran 69 los socios y 18 las compañías, de las provincias de Sevilla, Cádiz, Huelva, Córdoba, Jaén y Almería.

El día 20 de enero de 1983 el Ministerio del Interior aprobó los Estatutos de UNIMA-Andalucía y la inscribió en su registro de asociaciones: UNIMA-Andalucía ya tenía papeles para andar por el mundo.

Antecedentes: Andalucía y los títeres, breve paseo histórico.

20 de diciembre de 2023

por Francisco J. Cornejo

Los habitantes de las tierras meridionales de la península Ibérica parecen haber sido a lo largo de su historia bien propensos al uso y disfrute de los títeres. Los fenicios celebraban a su diosa Astarté con figuras, como la que conserva el Museo Arqueológico de Sevilla, con extremidades móviles para sus cultos sagrados (suponemos). Los reyes de Castilla y de León devolvieron la religión cristiana a los territorios al Sur de la Sierra Morena promoviendo el uso de esculturas animadas religiosas para propagar sus creencias y el carácter sagrado de su propia monarquía: es el caso de la Virgen de los Reyes de la catedral sevillana.

Pero, más allá de la funcionalidad religiosa de estos “títeres sacros”, que, además, siempre llevan aparejada una importante carga lúdica, hay noticias que nos muestran el fuerte arraigo de los títeres teatrales en Andalucía. La primera vez que alguien escribió la palabra castellana “títere” en un documento (de los que han llegado hasta nosotros y se conocen) fue el secretario del Cabildo municipal de Jerez de la Frontera (Cádiz), que en el acta del 8 de julio de 1513 mandaba “a los que hacen los juegos de los títeres”, que se fueran inmediatamente de la ciudad, “so pena de cien azotes” (¡Vaya por Dios, empezaban bien los titiriteros!).

La presencia de la “máquina real” de los títeres, representando comedias en los corrales andaluces está bien documentada. En Sevilla, en torno a la Cuaresma de 1631, hubo tres máquinas reales simultáneamente: la de Valentín Colomer, la de Miguel Llobregat y la de Juan de Soto, Pedro Antonio Fortesa y sus respectivas mujeres. Ese año Valentín Colomer representó en el corral de la Montería; el mismo que vendió en 1634, en Sevilla, su “máquina real de los títeres” al comediante Francisco López “con todo lo tratante e perteneciente a la dicha máquina”. Años después, en 1675, andaba por Málaga Manuel de Espinosa con su “Máquina Real de la Pulichinela”, y por Granada en 1716, cuando parece que fue prendido por la Inquisición. Por Cádiz pasaron desde finales del siglo XVIII las mejores compañías del momento. Se sabe que el día 29 de agosto de 1823 el rey Fernando VII asistió a una función de títeres en El Puerto de Santa María (Cádiz).

Los nuevos tiempos obligaron a transformar las viejas compañías itinerantes de máquina real. Fue en Cádiz donde Pedro Montenegro fundó un teatro estable donde representó con su compañía familiar desde 1824 hasta 1870, pero, sobre todo, creó un elenco de personajes cómicos, liderados por la Tía Norica, que ha pasado a formar parte del Olimpo de los títeres populares. Allí se codea con otro ilustre personaje que tiene mucho de andaluz: Don Cristóbal Polichinela, títere de guante de la ilustre familia de los Pulchinelli, que hasta las primeras décadas del siglo XX hizo las delicias de los espectadores callejeros. Juan Misa el Sevillano, el cordobés Antoñuelo Picardías, el malagueño Antonio Durán Márquez, son algunos de los titiriteros andaluces que dieron vida a Don Cristóbal (los hubo de otras partes de España y América) y formaron la larga cadena que finalizó trágicamente con el granadino Federico García Lorca, poeta al que tanto debe este personaje.

El Tío Juan Misa el Sevillano y una función de Don Cristóbal, La Ilustración Artística n.º 834, 1897.

El páramo cultural de la dictadura de Franco quiso terminar también con la libre expresión de los títeres. Casi lo consiguió en Andalucía. El titiritero tradicional desapareció por inanición; algunos amantes de los títeres (Julio Martínez Velasco, con su “Pipirijaina del Titirimundi”) resistieron con dificultad. Pero murió el dictador y llegó una nueva época. Surgieron nuevos enamorados de los títeres que querían disfrutar de su magia; un nuevo público, ávido del hasta entonces fruto prohibido, esperaba impaciente; y, entonces, ¡confluyeron los astros! Una pareja de titiriteros argentinos (Alcides Moreno y Guadalupe Tempestini), huyendo de la dictadura militar argentina, llegó a Sevilla en 1981 dispuesta a vivir de los títeres y a compartir sus experiencias como profesionales titiriteros, algo impensable por aquel entonces.

Foto: María José González de la Lastra

La Tía Norica con el toro y su nieto Batillo. Museo de Cádiz, 1984.

Coincidiendo de este momento surgió UNIMA-Andalucía; surgió la Fiesta del Títere de Sevilla y, muy pronto, festivales en las principales ciudades andaluzas; se organizaron cursos para la formación de profesionales del títere; aparecieron compañías titiriteras por toda Andalucía; resucitó la de la Tía Norica en Cádiz; se creó una Escuela de Marionetas en Gelves (1986-1990); en fin, comenzó un periodo que, 48 años después, se puede decir con orgullo que ha devuelto plenamente a la cultura andaluza algo que nunca se debería haber dejado agonizar.

La pujanza actual de la actividad titiritera andaluza, sea por parte de las muchas y cualificadas compañías existentes, sea por los festivales, asociaciones, museos, actividades formativas, investigaciones académicas, etc., hacen augurar una ¡larga vida a los títeres en Andalucía!

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