El feliz nacimiento de la UNIMA Andalucía un 18 de diciembre de 1981.
8 de enero de 2024
por Francisco J. Cornejo
Comenzaba el año 1981 para los andaluces entre las esperanzas generadas por una transición política y social en construcción (Constitución, 1978; ayuntamientos democráticos, 1979; referéndum autonómico, 1980) y el susto del golpe de estado del 23 de febrero. La cultura reverdecía y quería ser popular, como nunca lo pudo ser bajo el franquismo. También el teatro de títeres.
Las jóvenes generaciones conocían los títeres, sobre todo, a través de la televisión y, acaso, los más cultos, a través de los textos literarios de García Lorca o de Valle-Inclán. Los que por aquellos años nos sentíamos atraídos por la práctica de este género teatral, nos acercábamos a los títeres con la sensación del arqueólogo ante un descubrimiento extraordinario o la del neófito converso a una nueva religión. La inexistencia de referentes inmediatos nos provocaba una sensación de soledad y de aislamiento tan grande como la necesidad de conocimiento y, sobre todo, de compartir con otras almas gemelas los afanes y anhelos de nuestra incipiente vocación titiritera.
Sin embargo, vista con la mirada serena que otorga el paso de los años, la situación no era tanto la de un erial como la de un jardín abandonado durante décadas habitado por unas pocas plantas supervivientes y, sobre todo, un terreno en el que comenzaban a aparecer por todas partes nuevos brotes fruto del riego que traía la incipiente democracia.
Resistió lo que pudo La Tía Norica de Cádiz. El empresario Joaquín Rivas la mantuvo activa hasta 1965; tras una breve resurrección en 1976, la Tía Norica se convirtió en pieza de museo. En 1981, dormía en los almacenes del Museo de Cádiz. Desde Málaga, la Compañía Miguel Pino supo mantener vivo a “Peneque el valiente”, desde su creación en 1959 hasta nuestros días. En Granada, los títeres de la OJE, la organización juvenil de la dictadura, estuvieron presentes en los años 60 y primeros 70; también en esa misma década anduvo por allá “Chacolí”, del titiritero Talío. En Sevilla fue el titiritero —y periodista— Julio Martínez Velasco quien con su compañía familiar la Pipirijaina del Titirimundi mantuvo desde 1958 encendida la llama de los títeres…
Desde el histórico año de 1975 hasta 1981 fueron apareciendo muchas nuevas compañías de títeres en Andalucía. En Cádiz, la compañía Abedul (1975) y en Jerez de la Frontera, La Gotera de la Azotea (1981). En Granada, la Asociación Totolín, de la Escuela de Artes y Oficios, creada en 1978 por José Salazar, director de la Escuela, y Pedro San Ginés, director del grupo; entre sus miembros estaban unos jovencísimos Enrique Lanz y Fabiola Garrido que en 1981 decidirían formar su propia compañía: Etcétera. También el grupo El Saltimbanqui, luego Luna de papel (1982), con Alejandro Corral. Además, se instalaron en Granada dos compañías familiares llegadas de Argentina, Cesar Linari (1978) y Los muñecos de Irene (1979). Y en Motril, la compañía de teatro de calle Involantes (1980). En Málaga, la Compañía de Manuel Chaves (1976) y La Bolera Multicolor (1980). En Almería, el grupo Axioma montaba en 1978 su primer espectáculo de títeres. En Córdoba nace Carátula (1980), de Rafael Gómez Díaz; pero también se enseñaba el arte de los títeres en la Escuela de Arte Dramático, desde la asignatura optativa “Construcción y manipulación de títeres”, impartida durante muchos años por la profesora María Plaza. En Huelva surge Espiral (1980), dirigida por José Cumplido Macías. De Jaén no he encontrado noticias de aquellos años.

Farolito llega a Sevilla, mayo de 1981. Crítica de Julio Martínez Velasco en ABC de Sevilla, 22/05/1981
Finalmente, en Sevilla, la maestra Alicia Baum con su Kasper Theater (1971) usaba los títeres con fines didácticos y psicopedagógicos; a la vez que surgían grupos de amantes de los títeres que se aventuraban a crear espectáculos. Así, Prometeo (1976); Pimpinela (1978); Cascabel y Zacapunta (1979); Teatro Circo La Plaza (1980) o Búcaro (1981). Algunas compañías de teatro, entonces llamado independiente, se aproximaron al mundo de las figuras animadas en alguno de sus espectáculos, caso de Tinaja 7 (1973). También la compañía profesional El Globo (1980).

El pasacalles de UNIMA-Andalucía, anunciando la I Fiesta del Títere de Sevilla, sale de la Sala de San Hermenegildo. Diciembre de 1981. Foto: Mª José González de la Lastra
Este era el panorama del títere en Andalucía cuando, en mayo de 1981 llegó a Sevilla una compañía de títeres argentina llamada El Farolito. El anuncio de su espectáculo para adultos Historias de amor y demonio en la Sala San Hermenegildo supuso un aldabonazo para los sevillanos amantes de los títeres. Allí acudimos todos los que nos enteramos de esta tan poco habitual oportunidad para conocer en directo aquello que nos venían a ofrecer la pareja constituida por Alcides Moreno y Guadalupe Tempestini. Sin saberlo nadie en aquellos momentos, se estaban comenzando a poner los cimientos de una parte importante del futuro de los títeres andaluces.
Desde mayo a diciembre ocurrieron cosas. Primero, Alcides y Guadalupe decidieron quedarse a vivir en Sevilla; y a partir de aquí, comenzaron a proyectar un ambicioso festival de títeres, de carácter internacional, pero con espacio para las compañías andaluzas. Para ello consiguieron el patrocinio inicial de la Diputación Provincial de Sevilla y el apoyo de la Sala Municipal San Hermenegildo; pero, conscientes de que tamaña empresa necesitaba del apoyo activo de los amantes de los títeres de la ciudad, nos convocaron a una reunión para hablar de la que sería la I Fiesta Internacional del Títere y, también, de la necesidad de crear en Andalucía una asociación vinculada a la Unión Internacional de la Marioneta, UNIMA. Así eran las cosas entonces: una pareja argentina conocedora de casi todos los grupos sevillanos ejerció de convocante de una reunión en la que la mayoría éramos unos desconocidos para los demás.

Primeros Estatutos de UNIMA-Andalucía. Aprobados el 20 de enero de 1983.
Guadalupe Tempestini, también cofundadora de UNIMA Argentina (1971) y delegada de la misma ante el XIII Congreso de UNIMA Internacional (Washington, 1980), explicó en la reunión, celebrada en la propia Sala San Hermenegildo, el carácter de la organización y su importante labor en el ámbito de la formación y defensa de la profesión titiritera.
Al poco tiempo, el día 18 de diciembre de 1981, se celebró la Asamblea Constituyente de la que sería desde entonces UNIMA-Andalucía. Allí se nombró a una Junta Directiva a la que se encargó la realización de los trámites necesarios para la legalización de la nueva asociación, así como tomar contacto con UNIMA Internacional para establecer los vínculos correspondientes. Fueron nombrados José Luis Yuste Morales, como Presidente; Rafael Díaz Escudero, como Secretario; Ángel Cabañas García, como Tesorero; Justo Emilio González Mormeneo, como Responsable de Relaciones Públicas y Guadalupe Tempestini, como Responsable de Formación Profesional.
La primera actividad de la recién nacida UNIMA-Andalucía fue la realización de un pasacalles por el centro de Sevilla anunciando la celebración de la I Fiesta del Títere que estaba a punto de nacer. Por cierto que su inauguración se realizó el apropiado día del 25 de diciembre de 1981.
El listado de socios de 1982 incluía a 33 personas de nueve compañías, todas sevillanas. Dos años después, eran 69 los socios y 18 las compañías, de las provincias de Sevilla, Cádiz, Huelva, Córdoba, Jaén y Almería.
El día 20 de enero de 1983 el Ministerio del Interior aprobó los Estatutos de UNIMA-Andalucía y la inscribió en su registro de asociaciones: UNIMA-Andalucía ya tenía papeles para andar por el mundo.
